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Linux Mint en español

Foto de dos monitores con Linux Mint.

¿Qué es Linux Mint?

Linux Mint es una distribución de GNU/Linux basada en Ubuntu. Está disponible para su descarga con cuatro entornos de trabajo (escritorios) diferentes. Ordenados de mayor a menor consumo de recursos tenemos kde, cinnamon, mate y xfce. Aunque la recopilación de software que acompaña a cada uno de ellos no es la misma, en todos encontraremos herramientas homólogas y de aspecto gráfico similar.

Cinnamon ha sido íntegramente desarrollado por el equipo de Mint y se ha convertido en el más usado de las cuatro ediciones, incluso ha pasado a estar disponible para su instalación en otras distribuciones debido a su buena relación entre prestaciones y consumo de recursos.

Linux Mint está basado en Ubuntu, que a su vez lo esta en Debian. Esto hace que compartan elementos comunes como los paquetes de instalación .deb, pero es importante tener siempre presente que Linux Mint no es Ubuntu ni Debian. Por eso no deberías usar nunca guías que estén dirigidas a otras distribuciones de Linux, a menos que sepas exactamente lo que estás haciendo.

Actualizaciones

Tal vez una de las diferencias más críticas esté en las actualizaciones del sistema y su política. Mientras Ubuntu prima la seguridad lanzando las actualizaciones en cuanto están preparadas, Linux Mint prefiere retrasar su liberación hasta comprobar que no afectan a la estabilidad del sistema. Por este motivo el equipo de Linux Mint clasifica las actualizaciones en cinco niveles de peligrosidad donde el 1 es el nivel más seguro, y por defecto nunca se instalan las de niveles 4 y 5 debido a que se sospecha o conoce que afectan negativamente a la estabilidad o rendimiento de Linux Mint.

Para respetar estos niveles y no instalar nada que pueda comprometer el funcionamiento de nuestro Mint, es absolutamente necesario hacerlo mediante una herramienta gráfica diseñada especialmente para llevarlo a cabo llamada “Gestor de actualizaciones”, y que se puede encontrar en el menú o junto al reloj en forma de escudo que se colorea cuando existen actualizaciones pendientes. Por lo tanto está completamente desaconsejado hacerlo a través de consola usando la opción “upgrade” ya que instalaríamos las actualizaciones de todos los niveles provocando que nuestro Linux Mint empiece a experimentar problemas que muy probablemente nos obligarán a una reinstalación de todo el sistema operativo. Recuerda, jamás escribas "upgrade" en la terminal.

Captura de la ventana del Administrador de actualizaciones

Aplicaciones

Para los que procedemos de Windows lo que más nos cuesta es “cambiar el chip” con respecto al software. En linux las aplicaciones son gratuitas y de código abierto, lo que quiere decir que si contamos con los conocimientos necesarios (si no, ya lo hará alguien por nosotros), podremos comprobar que el software hace exclusivamente lo que anuncia y nada mas. Mientras que en Windows es imposible averiguar si el programa que has instalado para sincronizar agendas, está además enviando información a internet sobre tus gustos, contraseñas o cuentas bancarias.

El funcionamiento de Linux Mint en este sentido es más bien el que estamos acostumbrados a ver en Android o iOS (tal vez porque están basados en Linux). Tenemos a nuestra disposición un repositorio (accesible desde el “Gestor de software”) con el 99,9% del software que podemos necesitar, al estilo de “Google Play” o “Apps Store”. Esta es la manera correcta y segura de realizar instalaciones. A casi nadie se le ocurre descargar aplicaciones de una web para instalar en Android o IOS, incluso la mayoría de los usuarios desconoce que se puede hacer.

Captura de la ventana del Gestor de software

El sistema de distribución e instalación de programas en Linux también es diferente. Las aplicaciones Windows suelen traer consigo todos los archivos y librerías necesarios para su funcionamiento, en cambio los paquetes de instalación para Linux sólo contienen el programa y una lista con todos los archivos necesarios (dependencias) que el sistema instalará automáticamente. Si descargamos un programa de una web entre cuyas dependencias está una librería incompatible con Linux Mint, ésta se instalará y puede llegar a arruinar nuestro sistema operativo obligándonos a la reinstalación de Mint. De ahí que esté completamente desaconsejada la instalación de software que no esté recogido en el repositorio.

El procedimiento que mejores resultados proporciona es usar los buscadores de internet para conocer las diferentes aplicaciones para linux que existen para llevar a cabo un cometido concreto, así como evaluar y comparar sus características y prestaciones, y posteriormente buscarlas en el repositorio usando el “Gestor de software”.

En el caso remoto de que no encontremos ni la aplicación que buscamos ni una similar, es recomendable usar otros métodos de instalación o que usemos la herramienta y-ppa-manager desde la que podremos acceder al contenido de otros repositorios en los que ya no contaremos con la supervisión y visto bueno del equipo de Mint. Por último, descargar software de la web debería dejarse como última opción y sólo para situaciones de extrema necesidad.

Otro tipo de software del que podemos olvidarnos, que es de uso habitual e incluso obligado en Windows son los programas para la limpieza del equipo, desfragmentación de disco y antivirus. Linux Mint ya cuenta entre sus aplicaciones con una que es capaz de eliminar durante la desinstalación o posteriormente los archivos de configuración residuales de los programas, que en su mayoría son pequeños archivos de texto. Además Linux no cuenta con un "Registro del sistema" por lo que no se irá ralentizando con el paso del tiempo debido a residuos de instalaciones. Si además tenemos en cuenta que la ejecución de programas de limpieza siempre entraña un riesgo, es recomendable no usarlos.

La fragmentación es un problema para los sistemas de archivos FAT y NTFS, por lo que si prescindimos de ellos no es necesario desfragmentar. Los virus capaces de actuar sobre Linux son muy escasos, y debido al modo en el que el sistema gestiona los permisos y la seguridad, se necesita bastante colaboración por nuestra parte para que puedan llegar a causar problemas en nuestro equipo. Aunque no está desaconsejado su uso, podemos decir que los antivirus no son necesarios.

Controladores

Otro punto de confusión importante es el que está relacionado con la gestión del hardware y el uso de controladores. Windows necesita un driver que funcione a modo de interprete o traductor para cada uno de los dispositivos que conforman el equipo. En cambio, el kernel de linux es capaz de comunicarse con el hardware directamente sin necesidad de instalar nada y en la mayoría de los casos, exprimiendo las capacidades de estos dispositivos.

Debido al secretismo que algunas empresas desarrolladoras de hardware mantienen para evitar favorecer a la competencia, para algunos dispositivos es recomendable instalar controladores privativos de código cerrado suministrados por éstas para aprovechar todo su potencial. Para esta labor Linux Mint cuenta con una herramienta gráfica llamada “Administrador de controladores” que nos mostrará una lista de los drivers disponibles y cúal es el recomendado para el sistema. Entre este tipo de compañías suelen estar las de tarjetas gráficas y chips wifi.

Captura de la ventana del Administrador de controladores con driver privativo

Si una vez instalados todos los controladores recomendados continuamos teniendo problemas con algún dispositivo, una posible solución es cambiar de kernel hasta que encontremos el que mejor se adapte a nuestro hardware. Un kernel más moderno no es mejor que el que tenemos, se trata de encontrar un kernel contemporáneo a nuestro sistema que sea capaz de manejar con fluidez todo el equipo. Si te encuentras en esta situación, puedes seguir los pasos descritos a continuación.

Particionado

Linux nos da la excelente posibilidad de ubicar el directorio /home (el equivalente a “Documents and Settings” o “Users” en Windows) en una partición o disco diferente a la que se dedica a la instalación del sistema. Esto nos da la posibilidad de reinstalar Linux Mint cuantas veces necesitemos sin “pisar” o destruir nuestros archivos personales ni la configuración que hayamos establecido en nuestros programas de uso habitual. Además tiene la ventaja de que si llenamos de fotos y vídeos nuestro directorio personal, no afectará al rendimiento del sistema ya que éste reside en una partición diferente y conserva su espacio libre. Así que tras la reinstalación, todo continuará como si no hubiese ocurrido nada. Con la salvedad de los programas que instalamos manualmente que tendremos que volver a hacerlo, pero una vez hecho también conservarán su configuración anterior.

En líneas generales se recomienda una partición / de unos 30 GB para la instalación del sistema operativo, una /swap del mismo tamaño de la RAM y el resto del disco dedicado a una partición /home, con algunas excepciones y puntualizaciones para un particionado equilibrado y seguro:

Reparar el GRUB

Hay ocasiones en las que es necesario volver a instalar el GRUB porque éste ha quedado inaccesible debido a que el MBR del disco ha sido "machacado" por alguna aplicación o sistema operativo. El escenario más común es que tras la instalación de Windows para usar en arranque dual, nos encontramos con que inicia éste automáticamente y no contamos con la opción de decidir qué sistema operativo queremos usar. Esta solución no es aplicable a sistemas que funcionan en modo UEFI.

Al no poder acceder a Mint en nuestro disco, necesitamos poner en marcha el equipo usando un Live DVD/USB de instalación. Una vez iniciada la sesión live, lo primero es obtener el identificador de la partición "/" donde se encuentra instalado Mint, y en el caso de haber optado por usar una partición "/boot" dedicada durante la instalación, el de ésta (sda1, sda2, sdb1, etc...). Esta información la podemos obtener con las aplicaciones Discos, Gparted o mediante el comando:

sudo fdisk -l

Montamos la/s partición/es del disco en la sesión live con:

sudo mount /dev/sdXY /mnt
Sustituir XY por los valores adecuados para la partición /.

Y sólo si contamos con partición /boot:

sudo mount /dev/sdXZ /mnt/boot
Sustituir XZ por los valores adecuados para la partición /boot.

A continuación hacemos lo mismo con los directorios que permitirán que sean detectados otros sistemas operativos instalados y cambiamos la raíz a la carpeta /mnt donde hemos realizado los montajes:

sudo mount --bind /dev /mnt/dev && sudo mount --bind /dev/pts mnt/dev/pts && sudo mount --bind /proc /mnt/proc && sudo mount --bind /sys /mnt/sys && sudo chroot /mnt
Copiar y pegar todo el bloque de una sola vez.

Modificamos el MBR para que apunte al GRUB de Mint:

grub-install --boot-directory=/boot/ --recheck /dev/sdX
Sustituir X por el valor adecuado. No se debe especificar Y ni Z.

Actualizamos el contenido del GRUB en el disco:

grub-mkconfig -o /boot/grub/grub.cfg

Y por último reiniciamos el equipo desde el disco duro.

El kernel

Hay ocasiones en las que es necesario instalar un nuevo kernel debido a que tenemos hardware en nuestro sistema que no está siendo reconocido por Mint o no funciona correctamente. Esto puede ser debido a dos motivos: o es muy antiguo y el kernel que tenemos instalado ha dejado de soportarlo por cualquier motivo o todo lo contrario. En este sentido, debemos pensar en el kernel como en una recopilación de drivers que deben coincidir con los necesarios para el funcionamiento óptimo de nuestro hardware.

Cuando instalamos un driver privativo (nVidia, Ati, etc.) el sistema compila dicho driver para cada uno de los kernels que tengamos instalado en ese momento. Por lo tanto si añadimos cualquier kernel después de estar el controlador privativo instalado, el driver no estará disponible para ese kernel y no tendremos vídeo, wifi o cualquier otro servicio asociado al mismo. Por lo tanto, es indispensable desinstalar todos los controladores privativos para evitar problemas, haciendo uso del “Administrador de controladores”.

Captura de la ventana del Administrador de controladores sin driver privativo

Linux Mint cuenta con una utilidad gráfica a la que podemos acceder mediante el “Administrador de actualizaciones”, menú “Ver/Kernels de Linux” y que hace automáticamente todo el trabajo que tendríamos que hacer manualmente mediante la consola, facilitando enormemente la tarea y evitando los errores humanos. En ella podemos ver una larga lista de kernels que podemos instalar y una serie de columnas donde se nos informa si dicho kernel está Cargado y en uso, está Recomendado por el equipo de Mint para la distribución que tenemos, si está Instalado y disponible para ser seleccionado desde el Grub y si se le han hecho Correcciones o se han detectado Regresiones.

Captura de la ventana del Administrador de kernels de linux

Nomenclatura

Si hacemos una búsqueda por internet, encontraremos que la nomenclatura del kernel de linux está compuesta por cuatro campos numéricos con el formato A.B.C-D y que tienen el siguiente significado:

  1. Denota la versión del núcleo. Es el que cambia con menor frecuencia y sólo lo hace cuando se produce un gran cambio en el código o en el concepto del núcleo.

  2. Indica la subversión del núcleo. Los números pares indican la versión estable lanzada. Los números impares, en cambio, son versiones de desarrollo, es decir que no son consideradas de producción.

  3. Denota una revisión mayor en el núcleo. En la forma anterior de versiones con tres números, esto fue cambiado cuando se implementaron en el núcleo los parches de seguridad, bugfixes, nuevas características o drivers.

  4. Se introdujo cuando un grave error, que requirió de un arreglo inmediato, se encontró en el código NFS de la versión 2.6.8. Esto fue adoptado como la nueva política de versiones. Bug-fixes y parches de seguridad, estos son actualmente manejados por el cuarto número dejando los cambios mayores para el número C.

De esta información se desprende que de todos los kernels que tenemos a nuestra disposición, es preferible elegir aquellos con cualquier cifra A, con B par y con las C y D más altas que encontremos en la lista. Preferible, que no obligatorio ya que cualquier kernel puede ser aquel que solucione nuestros problemas. De hecho, Linux Mint 17.3 Rosa fue lanzado con el kernel 3.19.0-32 que en principio no está considerado estable…

Instalación del kernel

Una vez decidido qué kernel o kernels vamos a instalar, vamos seleccionando uno tras otro y presionando el botón de instalación sin necesidad de reiniciar hasta que no acabemos de añadirlos todos. En ese momento reiniciamos el equipo y si no intervenimos en el proceso de arranque, lo hará usando el kernel más actual que hayamos añadido. Si todo ha ido bien y el sistema funciona, es un buen momento para volver a instalar todos los controladores privativos que estábamos usando anteriormente, haciendo uso del “Administrador de controladores”.

Si queremos usar otro kernel diferente al más actual, debido a que queremos probarlo o porque el sistema no ha sido capaz de iniciarse adecuadamente, tenemos que seleccionarlo mediante la opción del Grub “Opciones avanzadas para Linux Mint... ” donde aparecerá una lista con todos los kernels instalados, tanto en modo normal como en modo recuperación. Para acceder al Grub en el caso de no tener arranque dual, es necesario mantener pulsada la tecla Mayúsculas izquierda durante el inicio hasta que aparezca el mismo.

Una vez que hemos probado durante semanas todos los kernel y hemos decidido cúal vamos a usar habitualmente, podemos eliminar los kernels que no vayamos a usar, sobre todo si tenemos una partición /boot pequeña o no es el kernel más actual el que vamos a usar. Esto último nos obligaría a iniciar el sistema manipulando el Grub siempre. No es necesario desinstalar los controladores privativos para eliminar los kernels sobrantes.

Ayuda

Tienes a tu disposición el foro de Linux Mint en español donde puedes encontrar la solución a miles de problemas que se les han presentado a sus usuarios, usando la casilla de búsqueda. Si aún así, no logras dar con lo que buscas, tienes la opción de registrarte y hacer una nueva consulta con un título lo suficientemente explícito y aportando todos los datos de que dispongas. Recuerda que el resto de usuarios no pueden adivinar cúal es la versión de tu Mint, si la arquitectura es de 32 ó 64 bits, si tu escritorio es Cinnamon o cualquier otro y si tu equipo es portátil o de sobremesa.

Además cuentas con la posibilidad de recibir ayuda en tiempo real a través del chat de Linux Mint en español, donde siempre encontrarás a alguien que te pueda echar una mano u orientar.

Lectura

La mejor forma de aprender a usar tu Linux Mint es leyendo:

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